18/09/2026 - 7th of Tishrei 18:20 Candle lighting
19/09/2026 - 8th of Tishrei Shabbat Shuva Parashat Ha’azinu 19:17 Havdalah
20/09/2026 - 9th of TishreivErev Yom Kippurv18:21 Candle lighting
21/09/2026 - 10th of Tishrei 19:18 Havdalah Yom Kippur
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Editorial
Esta noche, como cada año, millones de judíos en el mundo vamos a pararnos frente al Kol Nidre y vamos a pedir perdón. Perdón por lo que hicimos, por lo que dejamos de hacer, por lo que hicimos a medias, por lo que miramos para otro lado. Iom Kipur no es un día de culpa individual solamente: es, también, un día de responsabilidad colectiva. Se reza en plural. Al jet shejatanu —por el pecado que cometimos— no "yo", sino "nosotros". Y este año, para mí, ese plural pesa distinto.
No puedo pararme frente a Dios este Iom Kipur sin nombrar lo que un gobierno que dice actuar en nombre del pueblo judío está haciendo en Gaza. No lo hago como enemigo de Israel: lo hago como alguien que necesita que ese Estado exista, y que por eso mismo no puede callarse mientras se lo empuja a convertirse en otra cosa. Benjamín Netanyahu y ministros como Itamar Ben Gvir han sostenido, mes tras mes, una campaña que ha dejado decenas de miles de civiles muertos, hambre usada como arma y ciudades enteras arrasadas. Eso no se hizo en un rincón oscuro: se hizo, se hace, en nombre de "nosotros". Y si se hace en nuestro nombre, el "nosotros" del rezo de esta noche tiene que incluirlo.
Por eso este año elijo decir, explícitamente, lo que el machzor me pide decir de forma general: pido perdón. Pido perdón por el silencio de tantos líderes comunitarios que prefirieron la comodidad de la unidad a la incomodidad de la verdad. Pido perdón por las veces que yo mismo bajé la voz para no generar conflicto en la mesa, en la sinagoga, en la familia. Pido perdón porque la tradición que me enseñó a decir "nunca más" me enseñó también, con la misma fuerza, a no permitir que esa frase se convierta en licencia para infligir a otros lo que juramos no repetir.
Iom Kipur no ofrece perdón automático por las faltas que cometemos contra otros: eso, dice la tradición, primero hay que repararlo con la persona dañada. No alcanza con ayunar. No alcanza con rezar. La teshuvá —el arrepentimiento genuino— exige reconocer el daño, decirlo en voz alta y cambiar la conducta. No hay ayuno que sustituya el cese de las bombas sobre civiles. No hay plegaria que reemplace la responsabilidad política de sacar a Ben Gvir del gobierno y de terminar con una guerra que ya dejó de tener como horizonte la seguridad de Israel para convertirse en un castigo colectivo sobre un pueblo entero.
Y sin embargo, ir a rezar esta noche importa. Importa pararse frente a la comunidad y decir en voz alta lo que no siempre se dice: que se puede amar a Israel y estar de duelo por lo que su gobierno hace en su nombre. Que la memoria de nuestros muertos no nos vuelve inmunes a la responsabilidad por los muertos que causamos. Que pedir perdón como pueblo, este año, significa también exigir que quienes gobiernan en nuestro nombre dejen de dar motivos para pedirlo.
Guemar jatimá tová. Que este año se cierre, de una vez, el capítulo del silencio.